Cómo Estudiar para Motivarnos a Estudiar

Cómo Estudiar para Motivarnos a Estudiar
Photo by Aaron Burden / Unsplash

En uno de los últimos posts había hablado de un estudio a partir del cual se concluía que para que tuviésemos el ritmo deseado al momento de hacer una tarea, y para que esa tarea nos motivara lo suficiente, era necesario que esta no fuera ni tan nueva para nosotros (porque nos generaría ansiedad), ni muy familiar para nosotros (porque nos generaría aburrimiento). En este post, hablaré de cómo hacer para alcanzar ese círculo virtuoso de estudiar, sentirnos motivados y por ello estudiar más (y con ello sentirnos más motivados).

¿A qué tipo de motivación hago referencia?

De acuerdo con Stefano Di Domenico y Richard Ryan, existen dos clases de motivación: la motivación intrínseca y la motivación extrínseca. En este post, me referiré solamente a la primera, que autores como Richard Ryan y Edward Deci la definen como la tendencia de “buscar novedad y retos, para extender y ejercitar la propia capacidad, explorar y aprender”. Teniendo eso claro, ya podemos iniciar con esta guía, que estará enfocada en qué hacer para alcanzar lo deseado en tres momentos: antes de aprender algo nuevo, al momento de aprender algo nuevo y después de aprenderlo.

Momento 1: antes de aprender algo nuevo

¿Has sentido que al iniciar un nuevo semestre te sientes más motivado mientras estás en clase? A pesar de que podrían haber muchas razones para ello como el ambiente, los compañeros que tienes en la clase, el tema o el profesor, también hay una razón fundamental detrás de que te sientas así: vas a iniciar prácticamente de cero un nuevo tema, y eso hace que lo que vas a aprender no dependa (casi) de lo que conoces previamente. Como lo que vas a aprender no va a depender de lo que conoces previamente, el reto de aprender lo que te enseñan será manejable.

Pero, ¿qué implicaciones tiene que lo que te van a enseñar sea manejable? Pues, de acuerdo con estudios como el de Jeanne Nakamura y Mihaly Csikszentmihalyi y el de Richard Ryan y Edward Deci, justamente esa clase de actividades que crean retos manejables para nosotros, son las que encontramos motivadoras. Gracias a esta conclusión, ya sabemos que necesitamos que el nivel que tenga estudiar algún tema o hacer alguna tarea sea el correcto relativo a nuestra habilidad. Ahora entonces, la pregunta que hay que responder es cómo. Para eso, necesitamos conocer cuál es nuestro conocimiento sobre el tema y cúal es el conocimiento exigido para hacer lo que nos piden sobre el tema.

Una de las cosas que puedes hacer es preguntarle al profesor cuáles son las bases que necesitas del tema que estás viendo y una vez él o ella te las diga, calificar de 1 a 10 qué tan bien te sientes en cada una de ellas (siendo 10 que las conoces a la perfección). Luego de haberlas calificado, concéntrate en aquellas que tengan una puntuación menor a 8 y devuélvete a aprenderlas. Cuando ya hayas llegado a ese 8, inicia a aprender lo que debes, y como ahora eso tendrá un nivel de dificultad manejable para ti, estarás motivado para hacerlo.

Momento 2: al momento de aprender algo nuevo

Ya tienes una razón para iniciar, y lo más importante es que estás motivado para aprender algo nuevo. Sin embargo, ya sabemos que en muchas áreas del conocimiento necesitaremos lo que estamos aprendiendo hoy para aprender algo nuevo en un futuro, y eso nos impone una responsabilidad: necesitamos aprender correctamente lo que estamos viendo hoy, para que en un futuro la dificultad de lo nuevo que aprendamos sea manejable, y eso nos permita estar (intrínsecamente) motivados mientras aprendemos lo nuevo.

Para conseguirlo, tenemos que identificar las fuentes principales del nuevo conocimiento que adquiriremos: las clases y las lecturas que hagamos. Luego de haberlas identificado, necesitamos que las técnicas que incorporemos sean las adecuadas para recordar lo que estudiamos. Para eso, si se trata de conocimiento adquirido en clase, es necesario que nos preguntemos todo lo que vimos una vez termina la sesión y si se trata de conocimiento adquirido en lecturas, es necesario incorporar una técnica para recordar lo que leemos. Una vez que hagamos uso de estas técnicas, ya sabremos que aprendimos correctamente un tema nuevo, y con eso lograremos estar más motivados en el corto plazo a aprender el siguiente tema de la misma clase.

Momento 3: luego de aprender algo nuevo

Si leíste con cuidado la última frase del momento anterior, te habrás dado cuenta de que mencioné algo preocupante: que lograremos estar motivados en el corto plazo. Y eso se da porque, como seres humanos olvidamos lo nuevo que aprendemos, a menos de que utilicemos la técnica adecuada para evitar olvidar lo que estudiamos. Y esto no tiene por qué parecernos un problema para aprender el tema siguiente, porque después de todo es probable que recordemos lo que necesitamos del tema anterior para aprender lo nuevo. Sin embargo, el problema surge cuando pasan varios meses después de aprendido algo, porque en ese momento es muy factible que no recordemos nada de lo que necesitamos, precisamente porque tendemos a olvidarlo.

Para que eso no nos pase, es necesario, como incluyo en el artículo linkeado, espaciar nuestras sesiones de estudio y repetir eso nuevo que aprendemos sistemáticamente, hasta que consolidemos esas memorias en nosotros. Una vez hagamos eso, y hayamos seguido lo que tenemos que hacer en cada uno de los dos momentos anteriores, habremos estudiado para estar motivados para estudiar y eso nos hará alcanzar el círculo virtuoso deseado.