Procrastinar Está Bien

Acá te cuento en qué circunstancias es cierto

Procrastinar Está Bien
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Cuando queremos hacer una tarea, tendemos a hacer una de las actividades más mal vistas de todas: procrastinar. Nos hemos llenado la cabeza de ideas en un solo sentido hacia ella.

Cada vez es más común escuchar cosas como “procrastinar está mal” o “procrastinar nos quita tiempo”. No les voy a mentir, yo solía pensar de esa manera también. Sin embargo, luego de escuchar a Grace Lordan, profesora asociada del London School of Economics y miembro de la junta de habilidades y productividad del gobierno del Reino Unido, hablando al respecto, cambió mi mentalidad completamente.

Por eso, en este post les estaré hablando sobre cómo es que la procrastinación está bien, cuál es el requisito que debe cumplirse para que se la pueda catalogar así. Y por último, cómo podemos incorporar ese requisito.

¿Cómo es que la procrastinación está bien?

Como les decía ahora, nos hemos encargado de afirmar que en todos los casos procrastinar está mal. Y en principio, esa concepción tiene sentido. El problema es que no abarca todos los casos, ya que hay una manera de procrastinar que en realidad es productiva. ¿Cuál es esa manera? La veremos en la próxima sección.

El requisito para que procrastinar esté bien

Tenemos que mantener la tarea que estamos procrastinando en perspectiva mientras no la hacemos. Tal como lo mencionó Grace en el podcast Deep Dive de Ali Abdaal, es necesario que mantengamos “en la parte de atrás de nuestra mente” la tarea. Adicionalmente, es importante evaluar si procrastinar es necesario. Es decir, si vale la pena que procrastinemos. Ya que, es probable que saltemos del querer hacer la tarea a procrastinarla por defecto, y que no seamos conscientes de si nos genera o no placer dejar para después una tarea, sabiendo que quizá nos cueste más trabajo de esa manera. ¿Cómo podemos incorporar este requisito? En la siguiente sección les cuento.

Cómo incorporar ese requisito

Tal como autores como James Clear o Charles Duhigg lo mencionan de una u otra manera, somos criaturas de hábitos. Al final, la gran mayoría de comportamientos que tenemos cada día se deben a hábitos, y no a ejercicios de reflexión acerca de qué hacer después. Por eso, para incorporar este requisito, crea una regla para ti: antes de procrastinar, escribe que deseas hacerlo porque lo disfrutas hacer, y comprométete contigo mismo o misma a tener la tarea en mente mientras procrastinas, de tal forma que, una vez inicies a hacer la tarea, ya tengas una idea de cómo iniciarás a hacerla.

Crea una regla para ti: antes de procrastinar, escribe que deseas hacerlo porque lo disfrutas hacer, y comprométete contigo mismo o misma a tener la tarea en mente mientras procrastinas

Espero haberte persuadido de entender de esta manera a la procrastinación. Con esto lograrás un empujón adicional para conseguir lo que debes. Te recomiendo leer esto después: