¿Qué Hacer si una Tarea no me MOTIVA?

¿Qué Hacer si una Tarea no me MOTIVA?
Photo by Collins Lesulie / Unsplash

En el post anterior habíamos hablado acerca de la motivación intrínseca; más especificamente, sobre cómo encontrar motivación intrínseca al momento de hacer una tarea. Lo que allí habíamos concluido, teniendo en cuenta el estudio de Richard Ryan y Edward Deci, era que para que nos sintiéramos intrínsecamente motivados para hacer una tarea eran necesarias dos condiciones en términos de nuestro bienestar psicológico: autonomía y competencia. Y que, una vez lográramos adecuar la tarea para que cumpliera esas condiciones, nos íbamos a sentir intrínsecamente motivados a realizarla.

Pero, ¿qué pasa en los casos en los que no es posible adecuarla y no podemos conseguir que cumpla con esos requisitos? La respuesta nos la traen Alison Adcock, Arul Thangavel, Susan Whitfield-Gabrieli, Brian Knutson y John Gabrieli: incentivar al cerebro mediante recompensas monetarias. En este post, te estaré contando cómo podríamos entender esas recompensas monetarias, qué beneficios encontraron en el aprendizaje con ellas y la manera en la cual podríamos incorporarlas a nuestros estudios.

Cómo podemos entender las recompensas monetarias

En uno de los posts anteriores habíamos hablado sobre los dos tipos de motivación: la extrínseca y la intrínseca. Habíamos dicho que la motivación intrínseca se trataba de encontrar satisfacción en la tarea en sí, retándonos y explorando todo lo que esta incluye. Por otro lado, sobre la motivación extrínseca habíamos hablado de que dependía de factores externos, que no tenía per se nada que ver con la tarea en sí, pero que nos podría motivar siempre que la pudiéramos relacionar con lo que estábamos haciendo. Precisamente, cuando se trata de recompensas monetarias estamos hablando de motivación extrínseca. Luego de clasificarla de esa manera, necesitamos saber la forma en la cual podemos relacionarla con la tarea en sí, para poder motivarnos. Sobre eso hablaremos en la tercera sección de este artículo, después de hablar acerca de los beneficios de las recompensas monetarias en el aprendizaje.

Cuando se trata de recompensas monetarias estamos hablando de motivación extrínseca.

El mayor beneficio de las recompensas monetarias en el aprendizaje

Uno de los mejores aportes de libro Atomic Habits, de James Clear, es que nos muestra cuáles son las 4 fases que tiene un hábito: señal, ansia, respuesta y recompensa. La señal es lo que nos indica que es el momento de hacer el comportamiento, el ansia es lo que nos hace desear la recompensa, la respuesta es lo que realizamos y la recompensa es nuestra ganancia de realizar cierta actividad. Sobre esto los autores en el estudio mencionan que, una vez ocurre una señal que anticipa una recompensa, ocurre un incremento en la actividad de nuestro sistema mesolímbico (compuesto por el área tegmental ventral y el núcleo accumbens) que deriva en un incremento en la actividad del hipocampo.

¿Cuáles son las implicaciones de ese incremento? Les cuento la conclusión del estudio: nuestra memoria en esos casos aumenta. De hecho, mientras más alta sea la recompensa que nuestro cerebro anticipa, más alto será el incremento en la actividad en cada estructura cerebral, lo que hace que nuestra memoria aumente de mayor manera. ¿Cómo podemos adaptar esto a nuestros estudios? Lo verás en la siguiente sección.

Mientras más alta sea la recompensa que nuestro cerebro anticipa, más alto será el incremento en la actividad en cada estructura cerebral, lo que hace que nuestra memoria aumente de mayor manera

Cómo incorporarlas a nuestros estudios

Ya sabemos a qué categoría pertenecen las recompensas monetarias (motivación extrínseca) y también cuál es el mayor beneficio que tienen en el aprendizaje (incrementar nuestra capacidad de memorización). Ahora, veamos cómo podemos incorporar esto a nuestro favor mientras estudiamos.

Lo que podrías hacer sería apostar una cantidad de dinero con tus amigos (entre más mejor –por la memoria) recompensando a la persona que más tiempo estudie cada día. Para medir ese tiempo podrías utilizar aplicaciones como Forest, con la que puedes verificar que las personas en realidad estén concentradas y no estén haciendo otra cosa. Lo interesante de esta forma de incorporar el hallazgo de ese estudio es que no solamente te permite hacer actividades estudiantiles motivadoras (al menos extrínsecamente) con tus amigos; sino que además no se separa 100% de realizar lo que tienes que hacer, y en ese sentido este experimento podría motivarnos (en parte) intrínsecamente.

Apuesta una cantidad de dinero con tus amigos, recompensando a la persona que más tiempo estudie cada día