El Hábito de Estudio Más Fácil para Mejorar tu Desempeño

El Hábito de Estudio Más Fácil para Mejorar tu Desempeño
Photo by Prophsee Journals / Unsplash

La Salience Network, una red en el cerebro compuesta por la ínsula anterior y por la corteza dorsal del cíngulo anterior, de acuerdo con estudios como el de Menon y Uddin realizado en el año 2010, pareciera ser la responsable de amplificar a través de la ínsula anterior, las señales nerviosas de eventos importantes, para conseguir utilizar efectivamente los recursos cognitivos con los que contamos, más específicamente a favor del comportamiento dirigido a conseguir objetivos. Ahora, la pregunta que surge es: ¿cómo logra amplificar esas señales?, o más bien: ¿qué podemos hacer nosotros para conseguir amplificar esas señales y con eso favorecer la búsqueda de nuestros objetivos? La respuesta es sencilla, y precisamente de eso voy a hablar en este post.

Cuando tomas un auto, normalmente te subes y ya sabes a donde tienes que ir, o cuando inicias a jugar un videojuego, ya tienes idea de qué es lo que tienes que hacer y a donde quieres llegar (que normalmente resulta ser al último nivel). Esa claridad que tienes, no es solo respecto de la tarea en sí, sino del objetivo que buscas alcanzar con esa tarea. Por ejemplo, cuando te subes al auto quizá sea para comprar algo de comer para la cena; entonces, además de que tienes clara la forma (mediante auto), también tienes claro el fondo de lo que estás haciendo (conseguir comida) y eso hace más fácil realizar la tarea. Estos dos casos tienen algo en común: en ambos te trazaste un objetivo claro desde el inicio, y además, ese objetivo es importante para ti; esos dos elementos son justamente la clave para conseguir amplificar las señales de las que hablábamos antes.

Ahora, la pregunta que surge es, ¿cómo podríamos adecuar ese hallazgo a nuestros estudios para alcanzar nuestros objetivos? Con esta guía de 3 pasos lo podremos hacer.

Paso 1. Define cuales son tus objetivos.

Cuando iniciamos a jugar un videojuego; e incluso, apenas compramos uno nuevo, ya sabemos qué es lo que buscamos con eso. Por ejemplo, si compras un juego como Grand Theft Auto V ya sabes que tu objetivo (o quizá el más importante de ellos) es completar las misiones que aparecen en él, entonces eso te permite pasar de la planeación –que en realidad es poca– a la acción, evitando la procrastinación de la actividad. Ya tienes claro lo que vas a hacer, y de eso te aprovechas para conseguir alcanzar ese objetivo que te trazaste desde que compraste el juego.

Tal como ocurre en ese momento, podríamos hacer lo mismo con nuestros estudios. ¿Tienes un objetivo claro cada vez que inicias un nuevo semestre o un nuevo periodo académico? o, ¿simplemente inicias porque debes iniciar y no porque quieres iniciar? Es necesario que tengamos en mente que el hecho de que estemos estudiando cierta carrera es nuestra decisión, y que como tal, en realidad es algo que queremos hacer y no algo que debemos hacer (así como comprar ese videojuego del que hablábamos). Si queremos optimizar eso que queremos hacer, tenemos que definir en abstracto cuál va a ser nuestro objetivo para las clases que se nos vienen. Algunos ejemplos podrían ser: “quiero sacar buenas notas” o, "quiero aprender bien lo que me enseñan”. Con eso claro, ya podríamos empezar a “jugar el juego que compramos”.


Paso 2. Define por qué son importantes para ti.

Una de las razones por las cuales no procrastinas la tarea que tienes de ir a comprar ese videojuego, o de ir a comprar las boletas para ese concierto, es porque tienes un por qué poderoso detrás, y ese por qué en la mayoría de las circunstancias está asociado con el entretenimiento en el momento, con el disfrute del presente que nos trae placer. No es solo ya que tienes un objetivo bien definido, sino que las actuaciones que tienes que realizar para conseguir ese objetivo están motivadas por razones que valoras. ¿Tienes razones que valoras al momento de definir tus objetivos de estudio? Si no, este es el momento de hacerlo.

Cuando mencioné el estudio al principio, hubo algo que no destaqué: que para que la activación en las señales nerviosas ocurra, los objetivos tienen que ser subjetivamente importantes. Es decir, los objetivos que te traces tienen que importar para ti; y por eso, este paso quizá es el más importante, porque todos tenemos objetivos parecidos, pero eso que nos motiva –que nos llena de motivos– a alcanzarlos es muy diferente, y en esa diferencia es donde vas a encontrar la respuesta para continuar en los días en los que no quieras hacerlo, así como cuando ya estás cansado de ver una serie en Netflix pero la sigues viendo porque ya casi la vas a terminar (ya vas a cumplir el objetivo con motivos detrás).


Paso 3. Relaciona tus tareas con esos objetivos (y sus por qué).

Si dejásemos el artículo hasta acá quedaría faltando una parte, porque quizá en algún momento de nuestra vida hayamos hecho los dos pasos anteriores, pero eso se quedó en palabras después, porque no supimos asociar lo que hicimos con lo que tenemos que hacer cada día. Justamente eso es lo que haremos en este paso: ampliar nuestra perspectiva respecto de lo que tenemos que hacer, para evitar verlo como un fin sin significado para nosotros y empezar a verlo como una forma de ir materializando nuestros objetivos, que sí que tienen un por qué poderoso.

Para lograr eso, toma 1 minuto antes de iniciar una tarea para pensar por qué es necesario que, para conseguir esos objetivos que te trazaste, la tengas que hacer. Ya sé lo que estás pensando, hay materias que pensamos que sí nos son útiles para lo que queremos ser en un futuro y otras que no. Es cierto lo que dices en términos de conocimiento, pero no así en términos de otras habilidades necesarias para desempeñarte en lo que quieras hacer. En cualquier trabajo, hay tareas que nos gustará hacer y otras que no; y ese tipo de materias que no nos gustan, nos enseñan a partir de sus tareas, a construir la resiliencia necesaria para sobrellevar eso en un futuro.