¿Por Qué Vale la Pena Tener Buenos Hábitos?

Por qué es necesario tener buenos hábitos

¿Por Qué Vale la Pena Tener Buenos Hábitos?
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Al momento de querer conseguir cambios en nuestra vida, lo primero que se nos viene a la mente es que tenemos que cambiar nuestros hábitos y ser más “productivos”. Sin embargo, a pesar de que conocemos los hábitos que nos favorecerían, no tenemos razones que fundamenten el hecho de querer formar buenos hábitos. Y esto, aunque parezca irrelevante, puede desempeñar un papel fundamental en nuestra motivación, porque tendremos un por qué detrás de lo que hacemos. Por eso, en este artículo te daré 3 posibles respuestas a esta pregunta.

Necesitamos Tener Estructura

A menudo, solemos decir que las rutinas no son para nosotros porque nos “aburre hacer todos los días lo mismo”. Lo que no tenemos en cuenta es que esta frase olvida algo fundamental: las rutinas no son un fin en sí mismo, sino un medio para un fin, que será distinto para cada uno de nosotros y dependerá de nuestros objetivos. Una vez entendido esto, es más sencillo afirmar que, los objetivos no se consiguen sin un sistema de apoyo detrás. Y precisamente, en este caso este sistema son los hábitos, que nos brindan la estructura necesaria para llegar adonde queremos.

Los Hábitos Nos Cambian la Mentalidad

Aunque relacionemos a los hábitos con el sentimiento de aburrimiento, si observamos las bases fundantes de los hábitos, nos podremos dar cuenta que son una de las mejores expresiones de dureza mental, compromiso y constancia; cualidades que cualquiera de nosotros quisiera tener. Y si lo relacionamos con lo que hablamos en el punto anterior: que los hábitos son un medio para un fin, podríamos concluir que no solo estos nos sirven para alcanzar cosas tangibles (nuestros objetivos), sino tambien intangibles, como un crecimiento en mentalidad.

Los Hábitos Nos Acercan a la Persona que Queremos Ser

No es solo cuestión de que nuestros hábitos sean un medio para conseguir tangibles e intangibles, sino también que son acompañantes en nuestro camino; ese medio, ese paisaje que representan los hábitos, se convierte en nuestro fiel guía y compañero, al cual le agradeceremos una vez consigamos lo que nos llevó a acudir a ellos. Y si vemos ese paisaje como el que vemos viajando por una carretera, sabremos que nos acerca a donde queremos llegar.